lunes, 22 de junio de 2026

Ataque del pirata Drake a Cádiz en 1587

 La quema de los flejes y duelas de barril fue, para España,

un golpe más grave que el incendio de los barcos en la bahía de Cádiz


Garrett Mattingly

La Armada Invencible

Turner Pub., 2004

 

 

Esta frase resume el estado de opinión, muy difundido en la historiografía inglesa, que la acción del pirata Drake en la primavera de 1587 obstaculizó y atrasó la campaña prevista para otoño de 1587.


Para Robert Hutchinson (La Armada Invencible. Pasado y Presente. Noviembre 2013) los ingleses “asestaron un golpe especialmente importante al destruir el suministro de todo un año de aros de hierro y duelas de madera para la fabricación de barriles. Esto resultó ser todo un desastre táctico para la Armada…”


Sigue Hutchinson diciendo “Según el cálculo oficial de los daños, los españoles perdieron 24 naves, valoradas en 172.000 ducados…” lo que no dice, por desconocimiento o por interés propio, es que sólo 17.425 ducados pertenecían a la Corona española vinculados a la Empresa de Inglaterra, el resto correspondía a mercaderes venecianos, genoveses, franceses y otros que comerciaban con Cádiz (los tres primeros paises nombrados no estaban en guerra con Inglaterra, pero eso nunca ha detenido a un pirata)


Para los mejor considerados Geoffrey Parker y Colin Martin (La Gran Armada. La mayor flota jamás vista desde la creación del mundo. Ed. Planeta. 2011): “Ciertamente, la pérdida de 24 barcos constituía un serio revés – muchos de los veleros que más tarde navegarían con la Armada era de calidad inferior a los perdidos en Cádiz- y la destrucción de las provisiones (en especial, como Drake había señalado, de los aros y duelas de los barriles) resultó desalentadora.


Apenas unas líneas más abajo, reconocen “había ya más que de sobra para el abastecimiento de una Armada formidable, y el acopio de barcos, hombres y municiones continuó a buen ritmo.”

Sobre la “calidad inferior“ de los veleros ya volveremos.

 

Ataque a Cádiz y resultados


Según los datos que se guardan en el Archivo General de Simancas, Guerra Antigua, Sección Mar y Tierra, Legajos 197-182, D1583; se perdieron 24 naves de distintos tipos y portes entre hundidas, quemadas y apresadas; con valor total, naves y cargas, de 172.100 ducados de los que el 10% correspondían a la Corona y estaban relacionados con los aprestos navales de Lisboa.

Tres de gran porte. Un galeón mercante de 800 toneles, propiedad del marqués de Santa Cruz, y con destino a las Indias, una carraca genovesa de unos 600 toneles con cochinilla, cueros, azúcar y otros productos con destino a Italia. La tercera era la nao de Esteban de Mugarrieta de 700 toneles, llegaba unas semanas antes , y que aportaba 400 quintales (9.200 kgs) de hierro, escarpias, clavos, cercos de hierro y herraduras (mercancía pendiente de descargar y la nave señalada para ser embargada e incorporada a la Armada)


Otras naves de menor tamaño también llevaban mercancías con destino al abastecimiento de la armada. Tres urcas cargadas con 3.443 quintales de bizcocho, dos de unos 400 toneles y una de más de 200, la cual fue quemada, apresando las otras dos. También fueron quemadas dos urcas con 392 pipas de vino, de 400 y 200 toneles, mas otro navío portugués con 3.200 fanegas de trigo.

Además otras naves corrieron la misma suerte, si bien sus destinos no eran engrosar o abastecer la armada. 4 naos sin carga destinadas a Nueva España. Una naveta portuguesa cargada de vino con destino al Brasil. Cuatro urcas vacías y una con carga de sal. Una urqueta cargada de pasas y melazas, una escorchapín con vinos y mercaderías, una nao francesa cargada de vinos y cochinilla, y una naveta cargada de vinos y mercadurías para Vizcaya.


En resumen, 18 naves quemadas y hundidas y 6 apresadas (una sería quemada en alta mar después de ser saqueada). Sólo una nave estaba señalada para ser incorporada a la Empresa de Inglaterra. No existe una relación hispana que indique el número de naves que pudiera haber el 29 de abril en la bahía de Cádiz, sí podemos tener una orientación por los informes de campaña de los atacantes. Indican más de 60 embarcaciones pero ellos no consiguen pasar de El Puntal y, por tanto, no saben cuántas naves podría haber en el surgidero de Cádiz, por lo que no sería disparatado pensar que llegaran a 100.


Hasta el 8 de mayo, es decir, dos semanas después del ataque inglés, Felipe II no ordena engrosar la Armada de Lisboa con las naves surtas en la bahía de Cádiz y alistadas para la Carrera de Indias. De todas las ancladas en la bahía se elegirán 15, todas naos, que serán embargadas el 13 de mayo, todas de gran porte, como la nao de Miguel de Oquendo de 800 toneladas, sólo 3 de ellas son de 300 y 350 toneles, capacidades superiores a lo saqueado por los piratas ingleses.


En cuanto a los bastimentos destruidos, el más esencial era el bizcocho, 3.445 quintales se perdieron, unos 157.918 kilos. Una cantidad sin duda importante, pero hay que tener presente que desde Sicilia venían en camino seis carracas que cargaban 11.573 quintales, unos 532.538 kilos de bizcocho.


Las capacidades de las coronas hispanas eran tales que el ataque del pirata Drake fue un alfiler en la piel de un elefante.

 

Hemos llegado al final de la incursión pirática en Cádiz y apenas hemos visto nada de captura y destrucción de duelas, aros y pipas por parte del pirata Drake.


PORQUE NO SE HABÍAN ENVIADO HACIA CÁDIZ.


 El 14 de abril, dos semanas antes de la llegada del pirata Drake, el Rey escribía a Francisco Duarte en Lisboa para que aprestara unas 4.000 pipas (montadas y desmontadas) y las enviara en convoy hacia Cádiz. Cuando se tuvo noticias de la arribada de la armada pirata a la bahía de Cádiz rápidamente se dio parte a Lisboa y el convoy se retrasó hasta la retirada de los piratas del sur de Portugal. No habían llegado cuando los ingleses abandonaron la Bahía en dirección al Cabo de San Vicente.