martes, 21 de junio de 2011

Una pequeña semblanza de un pirata jerezano

Fernando de Padilla Dávila, hijo del conocido como “elemento perturbador de la paz” Lorenzo de Padilla y de María de Vera. Pero esa es otra historia.
 
Todo comenzó, para el joven Fernando, cuando tuvo unas palabras, estando en el Puerto de Santa María, con un caballero de los que acompañaban al Duque de Medinaceli. Pero debido al momento y al lugar tuvo que contenerse, viéndose obligado a volverse a Xerez sin más.

Estando en ésta se enteró que el mismo Duque se hallaba en dirección a Castilla, acompañándole en el séquito Fabián de Salazar, quien era el caballero con que tuvo la reyerta. Dispuesto a cumplir su venganza y acompañado tan solo de su escudero Valderrama, decidió ir a su alcance y una vez hallado, precisamente cuando este marchaba junto al Duque a la altura de la localidad de Espera, la “emprendió con él a mandobles y le dio muerte en el acto” a pesar de la fuerte resistencia de la víctima y de sus acompañantes. De quienes aún causándole multitud de heridas, pudo escapar.
 
Debido a este lance, ocurrido en 1499, vióse obligado a exiliarse junto a su hermano bastardo Sancho de Padilla, con quién recorrería varios países y “por donde quiera fueron dejando memoria de sus aventuras”
 
Una de las más sonadas tuvo lugar en Génova: entraron un día en una nao que estaba a punto de salir del puerto. Metiéronse dentro él y su hermano Sancho mandando “levar anclas y hacer vela. ¿Quién lo manda?. Dijeron con admiración los marineros: Fernando de Padilla, respondió nuestro jerezano y tal era su decisión que no hubo quien le hiciera observación de ningún género”.
 
Ya en la mar les habló convenciéndolos para ir a “corso”, ofreciéndoles todo el lucro de sus rapiñas, con lo cual la tripulación se entregó por completo a los deseos del nuevo capitán. Con su nave se dedicó a la piratería, pues aunque se diga que iba en corso, éste no tenía ninguna patente y mucho menos después de haber huido de la justicia. Así anduvieron muchos años con otras naves que fueron capturando por el Mediterráneo a enemigos del reino, sobre todo en aguas del Estrecho y Berbería, llegando a adquirir mucha fama con sus acciones.
 
Con la muerte de la esposa de Salazar y acabada quien mantenía el juicio por la muerte de su esposo recibiría, como la mayoría de los casos de este tipo, el perdón real. Alistándose en el ejército y participando en muchas acciones brillantes, incluida la conquista de Túnez como capitán de caballos, donde fue uno de los primeros en entrar, rescatando con inusitado valor gran cantidad de cautivos, por lo que sería recompensado por Su Cesárea Majestad Carlos I con un hábito de Santiago y una veinticuatría jerezana.

lunes, 20 de junio de 2011

Andrea Doria. Un almirante de Castilla

Nacido en noviembre del 1466, ingresará como hombre de armas en la guardia pontificia en 1484. Al ser proclamado Papa Alejandro VI (el Papa Borgia) decide irse a Urbino al servicio del Duque. Al poco tiempo peregrina a Tierra Santa, donde entra en la Orden de San Juan de Jerusalén.

A su regreso a Italia, entra al servicio de Juan de la Rovere, para proteger las plazas napolitanas, conquistadas por los franceses, ante los ataques del Gran Capitán. Defiende la plaza de Rocaguillermina. La plaza cae, pero Fernández de Córdoba trata de atraer a Doria al servicio de España, infructuosamente.

En 1512, con 46 años, es nombrado Almirante de la flota Genovesa, y tiene sus primeros enfrentamientos con los franceses, y con los turcos por otro lado. En 1521 está claramente del lado francés en contra del Emperador Carlos. Incluso organiza un plan para liberar al Rey Francisco I, prisionero en Madrid, pero éste lo disuade pues había dado su palabra de no tratar de escapar.

Una vez liberado, Francisco I lo nombra Capitán General de la flota francesa del Mediterráneo.

En el verano de 1528 las relaciones entre Andrea Doria y la corte francesa estaban ya algo deterioradas y el contrato firmado entre ambos llega a su término, además de debérsele mucho dinero. Aún así, el rey francés, Francisco I, le exige la entrega de varios prisioneros españoles, entre ellos el Marqués del Vasto. Por temer una posible captura por parte de los franceses se refugió en el castillo de Lerici (la Spezia) posesión más oriental de la República de Génova, llevando consigo algunos cautivos aliados de España de los que era buen amigo.

Según un manuscrito del Seiscientos, Juan Bautista Petrioccioli, fiel amigo de Doria, le ofreció un banquete a él y a los presos más importantes. Probablemente en esta ocasión, con la intervención del propio Marqués del Vasto, Andrea Doria decidió entablar negociaciones para ofrecer sus servicios a Carlos V a cambio de una más amplia autonomía política y comercial para Génova.

Esta alianza, formalizada unas semanas después, originó una larga amistad entre España y Génova, que se mantuvo hasta fines del siglo XVIII

Su primera acción al servicio de España fue ayudar a levantar el sitio de Nápoles, asediada por los franceses. Después libera Génova, ocupada anteriormente por los franceses. Acepta ser nombrado “Padre de la Patria”, el emperador Carlos lo nombra Almirante Mayor y Gran Canciller del Reino. Le concederá el Tosión de Oro en 1530.

En 1535 acompaña al mismísimo emperador en la Jornada de Túnez contra Barbarroja. Después de diversos enfrentamientos entre ambos, reconquista Castelnuovo.

Cuando en 1543, Barbarroja apoyado por los franceses conquista y saquea Niza, Doria acude desde España, desembarca a las tropas de infantería española del marqués del Vasto que recuperan Niza y hacen huir a la flota franco-turca.

En 1547 sufre un atentando que casi le cuesta la vida. Ante las intrigas políticas genovesas, acepta en Génova una fortaleza guarnecida por tropas españolas. La conjura había sido liderada por los Fieschi, familia noble opuesta a los Doria.

En 1548, con 80 años, pasa con sus naves a la Bahía de Rosas, donde embarca el Príncipe don Felipe, que le acompaña a Italia y se aloja en Génova en el palacio del anciano Almirante.

En 1552 lleva de España a Italia 6.000 hombres y un millón de ducados, necesarios para la guerra en Italia. Acude a socorrer a Nápoles y Sicilia, atacados por los turcos. Con 40 galeras se enfrenta a 120 galeras otomanas, siendo obligado a retirarse después de perder 7 barcos, pero consiguiendo desembarcar tropas de refuerzo. Tenía 84 años.

Muere el 25 de noviembre de 1560, a punto de cumplir los 94 años.

miércoles, 15 de junio de 2011

El paso del Noreste

Acabada la Guerra de Granada los españoles sufrieron la locura americana. Todo se hizo mito y ahora el mito se llama América. ¡América....!. En la documentación de la época se observa cómo el incentivo americano mantuvo en vilo a casi toda la sociedad española. Y ello de tal manera que adivinamos a muchos de esos alucinados, los cuales nos asombran no sólo por su porfía, sino también por lo que supieron o quisieron saber de la geografía. Entre aquellos alucinados, faltos de medios o de artes, destacó Lorenzo Ferrer Maldonado, capitán de Guadix, largo currículo guerrero con su gente de Guadix, tras la guerra morisca de 1568-70 a más de 1.200 metros de altura se echó a los mares. Y a la vuelta dijo haber descubierto el Paso de Anián, que servía para comunicar, por el norte, el Atlántico con el Pacífico.

Lorenzo Ferrer Maldonado debió nacer alrededor de 1550, su familia procedía de Berja, en la Baja Alpujarra costera. El joven Lorenzo nació en Guadix, zona de atracción para repobladores cristianos de las zonas moras. De Lorenzo sabemos que tomó parte en las guerras moriscas de 1568-70, sabemos que su familia era amiga de la de D. Pedro de Mendoza, Adelantado del Río de la Plata y primer fundador de Buenos Aires. Más motivos para atraer al mito de la Conquista.

Sabemos, por diversos pleitos judiciales, que la familia había venido a menos. La madre, Inés Maldonado, había malvendido diversas fincas a la muerte del padre, y los hijos intentaron la anulación de aquellas ventas. Esto obligó a Lorenzo a tomar el oficio de Jurado en el Ayuntamiento de Guadix desde 1584. No todo son sinsabores, después de muchos años pleiteando en la Corte, consigue le sea entregados unos bienes reclamados desde la guerra de 1568-70. Lorenzo aparece casado con una dama de Granada, en septiembre de1587 estaba todavía en Guadix, de donde desaparecerá, no volviendo hasta febrero de 1589. En este periodo se fija su discutido y misterioso viaje.

Dejémoslo, de momento, entre tinieblas, y sigamos con nuestro protagonista. Al volver a Guadix trae dinero pues paga, ¡con largueza!, todas las deudas contraídas por su esposa en materia de ajuar doméstico. Tiene esclavos y establecen casa propia en Guadix. Pero la dicha dura poco. En febrero de 1590 vende sus esclavos, quizá había agotado sus caudales. Además da poder a un procurador para que reclame sus salarios del tiempo que fue capitán de las naves “La Esperanza” y la “Santa Ana” en el viaje de descubrimiento. Se ausenta de Guadix hasta noviembre de 1595, aunque ahora se declara ser vecino de Granada. Gonzalo Fernández de Navarrete nos dice que Lorenzo murió en Madrid el 12 de enero de 1625 sin haber vuelto a Guadix.

Nuestro personaje ha pasado a la historia, quizá con minúsculas, gracias a la relación que dejó escrita de su descubrimiento y paso del Atlántico al Pacífico por el Norte. Hazaña, imaginada o inventada, fabulosa donde las halla que no ha podido ser comprobada y siempre movió a la incredulidad, pero también a la duda. Nos dejó escrita la famosa relación del Paso de Anián, con grandes pinceladas de realismo y con otras tantas de fantasía. Nos cuenta su navegar desde Lisboa (parte de la Corona de Felipe II) al Pacífico, por el NO, a través del famoso Paso, que tenía 15 leguas de largura. “y donde tropezaron con un barco de 800 toneladas, en la misma boca del estrecho, contra el que pelearon, y con el que posteriormente intercambiaron productos semejantes a los de China.... ¡ Y para entenderse con ellos, no tuvieron más remedio, de echar mano del latín!....”

¿Qué sucedió en aquellas naves, “La Esperanza”, del maestro Juan de Llanos, y la “Santa Ana”, del maestre Miguel de Alvear, ambas de Sevilla?.... Nunca lo sabremos con seguridad. Quizá lo sea, gracias o peor, por culpa, de su imaginación, apoyada indudablemente por su gran capacidad de lector, la que le permitió, al margen del viaje, escribir obras tan agudas como el Memorial que presentó al rey, ofreciendo “La aguja fija, y el modo de hallar la longitud en el mar”; por la que se le ofrecieron 3.000 ducados de renta.

¿Después?... En abril del año 1600, por boca de su cuñado, intenta embarcar en una nueva aventura al Marqués de Estepa, a quién deslumbra con sus relatos, con sus documentos escritos en una hermosa y extraña letra antigua, porque Lorenzo tenía una muy bella caligrafía. Al Marqués de Estepa presenta ciertos títulos..... Pero la Justicia granadita interviene y aborta la aventura, a la vez que le procesa por falsedad en los títulos. Los testigos ponen de relieve que el capitán guadijeño es un hombre de gran ingenio, autor de libros curiosos , que sabía muchas lenguas, amén de ser latino y astrólogo. No pudo ser hallado por la Justicia. En 1615 se sabe de él en la Corte, intentando que el Rey sobresea el proceso de Granada. Y, efectivamente, una carta al Presidente de la Audiencia de Granada se lo ordena, aunque su momento de gloria ya ha pasado. Morirá en 1625 en Madrid, pobre y abandonado.

En el siglo XVIII aún había dudas de si Lorenzo había o no había descubierto el Paso de Anián. Así el Virrey de Nueva España volvió a enviar al marino Francisco Eliza con órdenes de asegurar Nutka. En el año 1790, entraba éste en dicho puerto, que puso en orden defensivo, e inmediatamente mandó al teniente de navío Salvador Hidalgo a reconocer la costa hasta los 60º N, donde pudo observar los establecimientos rusos en Alaska. Mientras tanto, en la Academia de Ciencias de Paris, un tal Buache leía una Memoria, en la que afirmaba que ya en el año 1588, Lorenzo Ferrer Maldonado había descubierto el paso del Noroeste.
Como consecuencia de todo esto, Alejandro Malaspina, que estaba efectuando un viaje científico por Sudamérica y el Pacífico, recibió órdenes para comprobar la existencia de ese Paso en 1791. Pero no lo halló. Y los barcos iniciaron el regreso efectuando un detenido examen de la costa, por si el paso estaba camuflado. Pero no lo halló.


Fuentes: Fernández de Navarrete, Martín: Biblioteca Marítima Española
Morales Padrón, Francisco: Historia de América
Asenjo Sedano, Carlos: Revista de Historia Naval nº 22

domingo, 22 de mayo de 2011

Propuestas de Acampada Sol

El amigo Ismael nos pasó el enlace a estas propuestas. En una lectura rápida hay varias cosas que me chirrían, las pongo por escrito en la noche del sábado 21 de mayo, jornada de reflexión. Aunque no tengo nada que reflexionar, no voy a votar manñana.

Propuestas aprobadas en la Asamblea de hoy día 20 de mayo de 2011 en ACAMPADA SOL.

1. Cambio de la Ley Electoral para que las listas sean abiertas y con circunscripción única. La obtención de escaños debe ser proporcional al número de votos.
Totalmente de acuerdo, en el inicio esta acampada fue para conseguir esto. Así que ¡adelante!

2. Atención a los derechos básicos y fundamentales recogidos en la Constitución como son:
- Derecho a una vivienda digna, articulando una reforma de la Ley Hipotecaria para que la entrega de la vivienda en caso de impago cancele la deuda.
- Sanidad pública, gratuita y universal.
- Libre circulación de personas y refuerzo de una educación pública y laica.


Claro que sí a lo de la entrega en dación de la casa, pero SIN carácter retroactivo.
Potenciar la sanidad pública, totalmente a favor, y lo dice un funcionario público, eliminemos MUFACE, ASISA, etc. Gastemos más dinero en mantener a nuestros médicos y enfermeras aquí (que no emigren en busca de mejores sueldos).
Lo de la libre circulación de personas no lo entiendo, creía en mi inocencia que un español podía ir donde quisiera. Sí a un mayor gasto en educación pública, y menos religión católica en las escuelas (hay que estudiar todas las religiones para saber la clase de basura que son).

3. Abolición de las leyes y medidas discriminatorias e injustas como son la Ley del Plan Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior, la Ley de Extranjería y la conocida como Ley Sinde.

Las leyes injustas se abolen en el Parlamento, necesitamos el punto 1. Esto me suena a buenrrollismo hippie. Empezamos a patinar.

4. Reforma fiscal favorable para las rentas más bajas, una reforma de los impuestos de patrimonio y sucesiones. Implantación de la Tasa Tobin, la cual grava las transferencias financieras internacionales y supresión de los paraísos fiscales.

No lo entiendo, en los últimos años se ha ido reduciendo el número de rentas que cotizan por el IRPF, eso sí se ha hecho bien. El pero viene cuando nos fijamos en la subida indiscriminada de los IMPUESTOS INDIRECTOS que pagamos todos los españoles por igual. Esto pasa cuando gobierna la derecha.
Modificaciones en la legislación internacional porque yo lo valgo, con dos cojones. Esto me suena a: No me gusta que lo hay y quiero que lo cambien porque si. El mundo no gira alrededor de nuestro ombligo, por mucho que nos duela.

5. Reforma de las condiciones laborales de la clase política para que se abolan sus sueldos vitalicios. Que los programas y las propuestas políticas tengan carácter vinculante.


Este punto nos gusta a todos, bueno, a casi todos. Todos los españoles, y digo TODOS, estamos sujetos al mismo Fuero de los Trabajadores, con excepciones contadas y excepcionales (como su propio nombre indica). Y no, los políticos no pueden tener un régimen especial.
Lo del carácter vinculante de las propuestas políticas es política-ficción.

6. Rechazo y condena de la corrupción. Que sea obligatorio por la Ley Electoral presentar unas listas limpias y libres de imputados o condenados por corrupción.

A día de hoy, todos los partidos políticos tienen un Código deontológico que les prohíbe llevar corruptos en sus listas. Así que los políticos se nos han adelantado. MODE ironic OFF

7. Medidas plurales con respecto a la banca y los mercados financieros en cumplimiento del artículo 128 de la Constitución, que determina que “toda la riqueza del país en sus diferentes formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Reducción del poder del FMI y del BCE. Nacionalización inmediata de todas aquellas entidades bancarias que hayan tenido que ser rescatadas por el Estado. Endurecimiento de los controles sobre entidades y operaciones financieras para evitar posibles abusos en cualquiera de sus formas.

Buenrrollismo hippie de los 60. Tenemos que cambiar muchísimas cosas en nuestra sociedad para que esto se pueda cumplir de alguna manera en la que no se cree mucho más paro y pobreza.
Sí al control sobre las entidades. Un buen servicio de Inspección de Hacienda, no politizado sería lo ideal. Espera, espera, los inspectores de Hacienda han pedido lo mismo una y otra vez, pero el Ministerio mira para otro lado. ¡Políticos!

8. Desvinculación verdadera entre la Iglesia y el Estado, como establece el artículo 16 de la Constitución.

Amén a esto, llevo 30 años NO siendo cristiano. Porque la Iglesia tiene que contarme como uno de los suyos, está claro, para que este gobierno de derechas les de mucho dinero

9. Democracia participativa y directa en la que la ciudadanía tome parte activa. Acceso popular a los medios de comunicación, que deberán ser éticos y veraces.

Totalmente a favor de que realicemos Referendo sobre los temas que incumben a todos. El acceso popular a los medios de comunicación me recuerda peligrosamente a la época soviética. Así que no. El que quiera un medio de comunicación que se lo pague de su bolsillo. El Estado NO subvenciona de ninguna manera TVs, Radios, Periódicos.

10. Verdadera regularización de las condiciones laborales y que se vigile su cumplimiento por parte de los poderes del Estado.

Más recuerdos de la época soviética, el control debe venir por el cumplimiento estricto de las leyes ya establecidas. No necesitamos unas reglas particulares de control. Más inspectores de la Seguridad Social, de Trabajo y, de nuevo, de Hacienda.
Esto no tiene que significar un aumento del número de funcionarios públicos, sino una redistribución racional de los que ya tenemos. Los inspectores de Hacienda llevan 3 años pidiendo al Ministerio que redistribuya las inspecciones desde las constructoras e inmobiliarias a la economía sumergida. Pero el Ministerio mira para otro lado.

11. Cierre de todas las centrales nucleares y la promoción de energías renovables y gratuitas.

Tócate los cojones, hay que ser gilipollas, perroflautas y hippies. NO existe la energía gratuita. Por no hablar de la necesidad que tenemos de la energía nuclear. España es un país sin recursos energéticos. Bueno sí, tenemos sol y viento. Pero el gasto en investigación y desarrollo de estas energías se lo hemos dejado a los extranjeros hace mucho tiempo. Nosotros nos dedicamos a especular con las ayudas públicas. Somos el único país del mundo que produce energía eléctrica de fuente solar ¡por la noche!.

12. Recuperación de las empresas públicas privatizadas.

¿Cómo?. ¿Expropiandolas?. De donde va a salir el dinero. Habrá que subir los impuestos. O no pagamos, que somos comunistas

13. Efectiva separación de poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Este debería ser el punto 2, por su importancia. Necesitamos un poder judicial independiente. Y una prensa LIBRE, libre de la injerencia del Gobierno de turno.

14. Reducción del gasto militar, cierre inmediato de las fábricas de armas y un mayor control de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Como movimiento pacifista creemos en el “No a la guerra”.

Esto ya me toca los cojones a dos manos. El buenismo es una gilipollez total. España gasta poco en Defensa. En la actual situación de desempleo quieren eliminar una de las mejores fuentes de ingresos, tanto para los trabajadores como de divisas para el país. Puñeteros comunistas. Actualmente España está inmersa en dos guerras: Afganistán y Libia, donde nuestros soldados están matando gente. No he visto ni una sola manifa contra estas guerras. Así que esto me hace pensar que el “No a la guerra” era el “No al PP”. Es verdad que los de IU realizaron un llamamiento contra la guerra de Libia, aparecieron cuatro gatos. Esos cuatro tienen todo mi respeto como pacifistas verdaderos

15. Recuperación de la Memoria Histórica y de los principios fundadores de la lucha por la Democracia en nuestro Estado.

La memoria histórica se recupera, si alguna vez se tuvo, leyendo y estudiando NO tergiversando la Historia reciente para que los perdedores sean los ganadores de la Guerra Civil. Por otro lado, el fundador de la Democracia en nuestro Estado fue y es Juan Carlos I quien renunció libre y voluntariamente a sus poderes absolutos y los entregó al pueblo español. ¡Esto es Historia!

16. Total transparencia de las cuentas y de la financiación de los partidos políticos como medida de contención de la corrupción política.

Este debería ser el punto 3 por su importancia. Necesitamos una buena Cámara de Cuentas, con medios adecuados y poder coercitivo.

Conclusión

Un popurri de medidas, algunas comunistoides, otras hippies y unas pocas ajustadas a la realidad que nos toca vivir. En lineas generales están bien pero de realización incierta pues nuestros polliticos no van a cambiar nada.

Para las elecciones de hoy domingo, lo esperable es una victoria del PP arrasadora. Tienen a su parroquia bien aleccionada. Y por la izquierda IU tiene a sus fieles. El resto, la inmensa mayoria se encuentra huérfana de un partido que la represente.

jueves, 12 de mayo de 2011

BANDAZOS DE LA POLÍTICA ESPAÑOLA CON LA FRANCIA REVOLUCIONARIA (1793-96)

Los excesos revolucionarios y las luchas por la hegemonía interna que llevaron al patíbulo a Luis XVI, enfrentaron a Francia con las monarquías europeas, que vieron en la revolución un enemigo y en la promesa del Consistorio de ayudar a todos los pueblos que quisieran “librarse de sus tiranos”, una declaración de guerra.

España, que no podía permanecer neutral, declara la guerra a la Francia revolucionaria, y firma con Inglaterra una alianza de defensa mutua. Se prohíbe el comercio con Francia y sus territorios, el trato y negociación con los franceses y la entrada en todos sus dominios de bajeles y mercancías del país vecino.

España e Inglaterra son aliados circunstanciales y, por tanto, de poco fiar. Esta alianza, lejos de mejorar las relaciones entre ambos países, enemigos tradicionales desde fines del s. XVI, vino a consolidar las diferencias que se habían cultivado y ejercido durante más de dos siglos. Ambas potencias se profesan, no siempre con la debida diplomacia y galantería, mutuos recelos en sus relaciones, que se ven frecuentemente perturbadas por acuerdos incumplidos, lo que no es óbice para que de vez en cuando realicen operaciones navales conjuntas, como la ocupación del puerto y la ciudad de Tolón.

La coalición anglo-español, que nunca se destacó como modelo de lealtad a los deberes pactados, que sólo se mantenía por intereses muy poderosos, se debilitaba con rapidez.

Las circunstancias habían cambiado mucha para España. Tropas republicanas francesas habían penetrado en territorio español, ocupaban Bilbao y Vitoria, obligando a España a firmar con Francia la Paz de Basilea el 22 de julio de 1795, por la que se recuperaban los territorios conquistados a cambio de algunos privilegios comerciales y concesiones territoriales en América (la parte española de la isla de Santo Domingo). Por este tratado Godoy recibiría el título de “Príncipe de la Paz”.

Poco después, el 18 de agosto de 1796, se firmaba el Tratado de San Ildefonso, por el que se acordaba a perpetuidad una alianza ofensiva y defensiva entre S. M. Católica el Rey de España, y la República Francesa. Carlos IV justificó la alianza con Francia en la insolente conducta mantenida por Inglaterra hacia sus escuadras, posesiones y territorios (en las frecuentes y fingidas arribadas de buques ingleses a las costas del Perú y Chile para hacer contrabando y reconocer aquellos terrenos con la idea de ocuparlos; en las detenciones de buques españoles cargados de propiedades españolas, conducidos a puertos de Inglaterra bajo los más frívolos pretextos; etc)

Como consecuencia de ella, el 16 de febrero del año siguiente, la escuadra inglesa (17 navíos), mandada por el almirante Jervis, y la española (27 navíos), mandada por el general Córdova, se batían frente al cabo de San Vicente.

La armada española estaba rematadamente mal comandada, por lo que sólo lucharon 7 navíos españoles contra 15 ingleses. Fueron hundidos cuatro navíos de línea españoles y otros 4 bajeles fueron apresados, el resto huyó a Algeciras y a Cádiz. Cuando el grueso de la flota que no había luchado entró en Cádiz tuvieron que hacer frente a la rechifla y las chirigotas de los gaditanos. El almirante español Córdova, tuvo que enfrentar un Consejo de Guerra y fue destituido de su mando. Si hubiera mostrado mas decisión y hubiera atacado a los navíos británicos,varios de ellos destrozados y a remolque como el Captain de Nelson,hubiera podido evitar que se llevaran 4 presas y quizás hasta habrían apresado alguno dado que los ingleses estaban dañados y casi sin municiones mientras que en la escuadra española, salvo los siete barcos que combatieron,el resto estaban intactos.

lunes, 9 de mayo de 2011

Los impuestos en las Islas Filipinas

Fernando de Magallanes descubrió las Islas Filipinas en los inicios del mes de abril de 1521, pero él mismo y buena parte de sus compañeros de viaje murieron a manos de los reyezuelos de Cebú y Mactán. Los supervivientes huyeron apresuradamente, regresando a España solamente dieciocho hombres al mando de Juan Sebastián Elcano. Tras otras tres expediciones desgraciadas en 1525, 1527 y 1542, Luis López de Legazpi logró la conquista del archipiélago en 1565.
El sistema tributario vigente en estas islas, durante los tres siglos de dominación española, fue sustancialmente diferente del que existió en la península ibérica. Las causas que justificaron esta discrepancia fueron la enorme distancia a la metrópoli y las particulares circunstancias sociales y económicas del aquel territorio.
De esta forma, todavía a mediados del siglo XIX, el régimen fiscal filipino se fundamentaba sobre el "tributo". Este era un impuesto o capitación que abonaba cada persona una vez al año y cuya cuantía se fijaba en función de la raza y de otra serie de variadas circunstancias. Así, en primer lugar, los filipinos pagaban "el tributo de naturales", que ascendía a diez reales anuales como norma general, si bien los habitantes conversos de determinadas misiones tenían el privilegio de contribuir solamente con cuatro o los habitantes de ciertas islas -Ilocos, Pangasinan, Abra, etc.- la desventura de pagar doce.  
Por su parte, los chinos estaban sujetos a la "capitación de chinos". Dentro de ella existían cuatro categorías de contribuyentes según su riqueza personal, graduándose las cuotas entre los ciento veinte pesos anuales de los más pudientes y los doce pesos de los jornaleros.
A continuación, los mestizos, que eran los hijos de los chinos, aportaban veinte reales cada ejercicio. Desde la Administración española se justificaba que la cuota del tributo fuera mayor para los chinos y los mestizos alegando que los miembros de esa raza tenían una mayor capacidad contributiva, puesto que eran más activos que los filipinos y monopolizaban una parte importante del comercio.
Finalmente, el "reconocimiento de tribus infieles" era el tributo que satisfacían, en concepto de vasallaje, los habitantes que no se habían convertido al cristianismo. La cuota tributaria oscilaba entre un real y medio y diez reales por cada dos personas, en función de las tribus y de las diferentes islas.
Las diferencias raciales, a la hora de pagar el tributo, desaparecieron en el año 1884 para los naturales y los mestizos, pero la legislación específica siguió aplicándose a los chinos y los infieles hasta el final de siglo XIX.
Por lo que se refiere a los españoles, estaban sujetos a los"diezmos prediales". Dicha figura sometía a tributación la producción de arroz, trigo, añil y azúcar. De forma parecida, la minería y la extracción de perlas eran gravadas, en una quinta parte de su producción, por los "quintos reales o de oro".
A lo largo de varios siglos, las Islas Filipinas sufrieron frecuentes ataques de los piratas musulmanes. Con la finalidad de proteger la navegación y las costas de este peligro se estableció la "contribución de vintas", que era una exacción que se recaudaba para construir y mantener unas embarcaciones defensivas, denominadas "vintas".
En la parte más lúdica del sistema fiscal, el "ramo de gallos" se configuraba como un impuesto indirecto que gravaba las entradas a los locales donde se celebraban peleas de gallos.
Esta breve relación de tributos filipinos puede concluir mediante la descripción de la "renta estancada del anfión". Aunque el consumo del opio, o"anfión", estaba radicalmente prohibido en las Islas Filipinas, era muy difícil evitar que se fumase entre la importante colonia china. Por este motivo, y tras algunas vacilaciones morales, se instauró su renta estancada, permitiéndose que en una casa de Manila se reunieran los chinos, a partir de 1847, para consumir opio y dedicarse al juego.

miércoles, 13 de abril de 2011

La legión del Águila

Una película británica basada en una famosa novela (famosa en Gran Bretaña, los estudiantes la leen en el instituto); yo prefiero las novelas de S. Scarrow, protagonizadas por el joven Cato. La vida en la legión en Britania está mejor explicada. Como otras veces, destripamos la película. Que bonito me ha quedado el plural mayestático.

Un principio muy prometedor. La recreación de un campamento romano en el lejano norte de Britania muy bien hecho.

Un joven comandante en su primer mando de una cohorte, no quiere fallar especialmente después de que todos sepan que su padre perdió una legión más allá del muro de Adriano.

Un ataque de los indígenas en la noche, muy bien resuelto. Al amanecer los defensores ven cómo los indígenas le cortan la cabeza al jefe de una patrulla romana que habían salido el día anterior. El joven comandante sale a rescatar a los otros prisioneros al frente de una compañía. Los movimientos de ataque y defensa son bastante respetuosos con la historia real. Quizá queda mal la forma de retirarse ante la carga de los carros britanos. El joven comandante recibe una herida muy fea pero consigue salvar a sus hombres. La cohorte es recompensada con una corona dorada y el comandante recibe un brazalete por su valor. Pero es licenciado con honores a causa de la herida que no termina de curar. Pasa el tiempo en Calella en el sur de Britania en casa del hermano de su padre.

Un circo pequeño en el sur de Britania, de madera, provisional, recien construido. Muy bien. Un combate cómico ( el bombero torero pero con hombres). Un combate a muerte entre un gladiador y un esclavo brigante. El esclavo decide no luchar. Pulgares hacia abajo. Nuestro protagonista se levanta a duras penas y pide clemencia para el esclavo. Los espectadores cambian de parecer y levantan los pulgares. El esclavo no consigue morir. Es comprado y regalado al protagonista. El esclavo le dice que como le ha salvado la vida ahora está en deuda con el romano y hará todo lo que desee. ¡Uhmm!, todo lo que desee. Empecemos por: “¿Has visto alguna vez a un hombre desnudo?”

Intercalado entre todo esto, suena redundante ya lo se, lo se; el protagonista tiene visiones oníricas sobre la pérdida de la legión de su padre y el destino del Águila.

Me están gustando mucho los detalles en segundo plano, lo que da el ambiente correcto a la película tanto los claroscuros que crean las velas, el humillo de estas, como la vajilla “normal” que se ve en las mesas y en la cocina. De pronto vemos un detalle de lujo como puede ser una silla muy decorada o un manto blanco, muy blanco con ribetes púrpura.

Si antes lo digo antes veo algo que no me gusta: ha llegado un viejo compañero del tío de nuestro protagonista acompañado de su hijo. Se ponen a cenar sentados a una mesa, como nosotros. Es una cena medio importante entre patricios romanos, aunque muy lejos de Roma. No deberían estar sentados en taburetes alrededor de una mesa. Eso sí, están comiendo con las manos pero no vemos ningún aguamanil ni ningún esclavo con toallas para limpiarse. Pequeño fallo.

Pasa algún tiempo y se oyen historias sobre un templo de los pictos donde se adora un águila de oro. Por supuesto nuestro protagonista sabe que es el águila de la legión de su padre y decide ir a rescatarla. Se pone en camino desde el sur de Britania hasta el muro de Adriano acompañado sólo por su esclavo. Cuando cruzan el Muro están en territorio hostil. Entran en un bosque, y tenemos un homenaje a Goya y sus desastres de la guerra

Lo he dicho en otro ocasión y lo repito ahora, el Señor de los Anillos hizo mucho daño. Adivinad, pues sí, maravillosos paisajes vistos a lo lejos mientras nuestros protagonistas cabalgan hacia el norte por las Tierras Altas. Y cabalgan y cabalgan y vemos bonitos paisajes del norte, al menos estos no están tomados desde el aire. No vamos a decir nada de las riendas y los estribos de los caballos, no nos vamos a poner puristas. Pero podían cuidar los detalles, cuando un caballo está abrevando o lo lleva a pie su jinete NO deberían verse los estribos porque NO existían en esa época.

Una muy buena escaramuza con merodeadores, cuatro con dos. Muy bien resuelta, incluso el detalle final sin concesiones a lo políticamente correcto.

Más paisajes bonitos, más montañas y más paseos por las cimas, por fin vemos algo de nieve; recordad que estamos en el norte de Escocia, donde hace un frio del carajo todo el año.

Por fin han encontrado a los hombres azules, el esclavo se hace pasar por el dueño del romano, ya que su padre era un jefe de aldea con más de 50 hombres de lanza a sus órdenes. Ahora me recuerda a “Un hombre llamado caballo” cuando los indios lo capturan y lo llevan amarrado detrás de sus caballos al galope; estos van andando pero la imagen es la misma. Ayuda que los hombres azules lleven el pelo cortado a lo mohicano. A alguien se le ha ido la olla, son putos indios, las mujeres trabajando al lado del lago (en América sería el río) los niños dejan de jugar para mirar al extraño hombre blanco que traen los guerreros. Que no tienen armas de hierro sino de piedra y hueso.

Después de todas las vueltas que han dado por ahí, por fin han llegado al sitio correcto, aquí guardan el Águila tomado a la legión. Pasan varios días en compañía de los mohicanos, digo de los pictos, se realiza una fiesta de beber y endrogarse todos los hombres juntos. Nuestros protagonistas roban el Águila se dan a la fuga. A la mañana siguiente los mohi...los pictos se levantan sin resaca ni ná de na y se lanzan a la persecución. Los heroes a caballo y los pictos a pie, a ver quien gana.

Pues sí, los mohicanos. Me niego a llamarlos de otra manera. Los mohicanos alcanzan y adelantan a los protas, que han perdido los caballos.

El momento álgido llega cuando aparecen algunos supervivientes de la legión perdida 25 años antes.
Una peli bien hecha, con muy pocos errores históricos. Un poco lenta y con poca acción a lo yanqui. Se deja ver

sábado, 9 de abril de 2011

La conquista de Melilla

Una vez completada la conquista del Reino de Granada, el cubil más cercano de los piratas en el Estrecho era la ciudad de Melilla, los RRCC dieron autorización al Gobernador de Andalucía, Juan Alonso de Guzmán para que organizara una expedición de castigo. Este era conocedor de que la ciudad melillense debido a las continuas guerras ssostenidas entre los Reyes de Fez y Tremezen se hallaba casi despoblada; por lo que decidió realizar una operación de conquista.

Para ello encomendó los preparativos al jerezano Pedro de Estopiñán Virués. Había nacido entre 1460 y 1470, servidor de los Duques de Medina. Cuentan los cronistas que estando con la Duquesa en la Almadraba de Conil con apenas 18 años, se acercó una Galeota de moros haciéndose pasar por pescadores y una vez cerca de estos, capturaron uno de los buques que allí faenaba y se llevaron cautivos a los tripulantes. Alejados inmediatamente del lugar de la acción con la presa, los piratas levantaron una señal pidiendo rescte. Entonces la Duquesa envió a Pedro para que fuese en una barca de remmos a ver como podía rescatar a sus hombres, sin armas y con tan solo tres o cuatro marineros. "Llegó Estopiñán donde la galeota estaba, trató de rescte y el moro le pedí excesivo precio, ofrecióle por cada cautivo bastante dinero y el moro no lo quiso aceptar, y viendo la resistencia hizo que se despedía, y acercándose el capitán moro al borde para despedir a Estopiñán, se abrazó a este con él y lo arrojó al agua: los que estaban en la barca lo recogieron antes de ahogarse el moro y recibiendo tamibén a Estopíñán remaron ligeros para tierra sin que la Galeota pudiera favorecerlo, por estar ancorada al hacer armas por no matar a su capitán, y con este ardid dieron los moros de la galeota toda la presa que habían hecho por el Capitán que traxo."

Quizás por esta y otras historias, hazañas y valentías de este jerezano se le encargó tan importante misión.

Primero exploró la península de Tres Forcas, lo que realizó disfrazado de mercader en unión del artillero Francisco Ramirez de Madrid. Una vez de vuelta con los informes, preparó el Duque una escuadra que, con una dotación de 5.000 hombres, salió de Sanlucar de Barrameda en el mes de septiembre de 1497, partiendo con buen tiempo y deteniéndose en el mar para entrar en Melilla al amparo la oscuridad. Desembarcado en silencio, llevó a tierra un entramado de vigas de madera y otros materiales, estuvieron toda la noche trabajando reparando la muralla y cuando al otro día los moros que andaban por los campos vieron la muralla y torres levantadas, a pesar de hacer algún combate, se retiraron dejando la ciudad en manos españolas. Era el día 17 de septiembre de 1497.

Muchos fueron los esclavos y cautivos que fueron liberado con la toma de tan importante bastión, aunque otros cientos, miles de ellos se pudrían en casas particulares, trabajos forzados, galeras y mazmorras por toda Berbería esperando el ansiado rescate.

jueves, 7 de abril de 2011

La ocupación de las islas Carolinas

Sabemos que el primero que visitó estas islas fue Fernando de Magallanes, quién llego en marzo de 1521 a las Marianas, a las que llamó Islas de los Ladrones, y al dirigirse hacia las Filipinas tocó algunos de los islotes de menor importancia de las Carolinas.
 
Fueron oficialmente descubiertas en 1526 por Toribio Alonso de Salazar, pero no fue esta enero de 1528 cuando Alvaro de Saavedra tomó posesión en nombre del Rey de España. En esta época se las conocía como islas de las Hermanas, Hombres Pintados y Los Jardines. Se perdieron las noticias de ellas hasta que Francisco de Lezcano en 1686 las llamó Carolinas, en honor de Carlos II (incluyó en esta denominación a las Palaos, Marshall y Gilbert). Desde entonces fueron visitadas regularmente por misioneros, navegantes y expediciones geográficas.
 
En 1885 el Gobierno decidió ocuparlas de forma efectiva, estableciendo una colonia, de carácter militar, con preponderancia de la Marina. La colonia se mantuvo hasta 1899, año en que las Carolinas fueron vendidas a Alemania, tras la guerra hispano-americana.
 
La documentación generada en estos años por la colonia nos permiten conocer en profundidad la vida en el Pacífico, se reparten los legajos entre el Archivo Histórico de la Armada de la Zona Marítima del Mediterráneo, sito en Cartagena; la documentación del Museo Naval de Madrid (donde la exposición de carácter antropológico es maravillosa) y, por último aunque no menos importante, el Archivo-Museo D. Alvaro de Bazán, en el Viso del Marqués, donde se encuentran las hojas de servicio del personal de la colonia, así como los legajos de las rebeliones de los naturales de Ponape y la documentación del estado de las islas en los últimos años y del proceso de venta y entrega del archipiélago a Alemania. Sin olvidarnos de los archivos extranjeros, tanto de Alemania como de los EEUU para conocer el enfoque diplomático de la época.
 
 El archipiélago de las Carolinas está formado por varios grupos de pequeñas islas en número cercano a seiscientas, en plena Micronesia, al norte de Nueva Guinea, al este de Filipinas, al sur de las Marianas y al oeste de las Marshall. Fue poblado por oleadas sucesivas de melanesios, papúes, polinesios y malayos que se mezclaron hasta formar un nuevo grupo. Estaban organizados en tribus que solían coincidir con las aldeas, cada una con un jefe con poder absoluto de vida y muerte sobre sus súbditos.
 

Eran tribus guerreras, por lo que frecuentemente se suscitaban conflictos entre grupos rivales de las misma isla. En su mayoría eran monógamos, aunque se aceptaba que un hombre rico tuviera más de una esposa, pero siempre manteniendo un sentimiento familiar muy acusado. Su cultura era poco desarrollada, sus medios de vida eran la pesca y la agricultura rudimentaria, pues no conocían el arado. En contraste, fueron excelentes navegantes y buenos constructores de embarcaciones, llegando a realizar larguísimas travesías. Sus casas eran sencillas y de pequeñas dimensiones, de madera, bambú y cañas, construidas sobre pilares. Sus vestidos se reducían a taparrabos y faldas cortas de fibras vegetales. Les gustaban los tatuajes.
 
Eran poco religiosos, que no había desarrollado ningún sistema de culto y cuya única divinidad era un dios situado en las estrellas que dirigía los cambios de la naturaleza, además de los numerosos espíritus buenos y malos que creían presentes en todos los actos de la vida. La educación se centraba en conocimientos prácticos de navegación, pesca, astronomía y geografía de las islas para los niños y en el buen gobierno de un hogar para las niñas. Toda la enseñanza estaba orientada a su vida cotidiana y era oral, ya que no tenían alfabeto ni escritura; hablaban, con ciertas variaciones interinsulares, una serie de dialectos similares al tagalo y al malayo y su lenguaje era sonoro y de fácil pronunciación para el español.
 
 
Como hemos dicho el establecimiento definitivo de residentes en el archipiélago se produjo a mediados del s. XIX, cuando comerciantes interesados en el negocio de la copra y de productos tropicales, comenzaron a abrir sucursales de sus compañías en las islas con el propósito de explotarlas. Primeros fueron los ingleses en las islas más occidentales, rápidamente seguidos por los alemanes en las islas más orientales, bien formando sus compañías particulares, bien abriendo sucursales de otras grandes casas. Siguiendo este ejemplo se instalaron pequeñas firmas americanas, holandesas y japonesas que comerciaban por su cuenta, vendiendo sus productos a compañías mayores o mandándolos a otros mercados por medio de barcos que pasaban por el archipiélago. Por estos mismo años se habían asentado en las Carolinas una misión de metodistas americanos (1852). Estos misioneros desarrollaron una intensa labor religiosa y educadora, enseñando a leer y a escribir a los naturales, fomentando la agricultura y el comercio y mejorando las condiciones de vida de los nativos, por lo que fueron favorablemente acogidos y adquirieron una gran influencia sobre ellos.
 
En el último tercio del s.XIX cambió la situación al decidir el Gobierno de Cánovas la ocupación efectiva de las islas. Esto vino motivado por la situación internacional en 1885, en pleno reparto colonial se hacía necesaria la ocupación efectiva del territorio si se quería mantener el dominio español sobre las Carolinas.
 
Los problemas de orden surgidos en las islas por el asentamiento y la actividad económica de europeos y americanos, las disputas que originaban las rivalidades entre los comerciantes, y las difíciles relaciones entre los indígenas y los extranjeros, hicieron deseable la presencia de una autoridad que administrara y gobernara el archipiélago. Por ello, los residentes en Carolinas y parte de sus naturales solicitaron reiteradamente desde 1882 la ayuda de España. En 1884 volvió a repetirse la petición, solicitando el establecimiento de representantes del gobierno español que mantuvieran el orden en las islas y mediaran en los conflictos, así como la creación de una misión que paliara la falta de principios religiosos y educativos, amenazando con que si su petición no era atendida pedirían ayuda a alguna otra potencia.
 
A Madrid habían llegado unos rumores afirmando que barcos de guerra norteamericanos había izado su bandera en Carolinas, exigiendo dinero a sus habitantes. También existía el miedo a que Alemania se interesara por las Carolinas o intentara ocupar alguna de sus islas para defender sus privilegios económicos en la zona(debemos recordar que las cercanas islas Marshall eran propiedad alemana).
 
Después de la Conferencia de Berlín ya no era posible continuar defendiendo la posesión de un lejano territorio en el que no había ninguna presencia de la metrópoli, reclamando derechos de descubrimiento y conquista que se remontaban a siglos atrás. La carrera colonial era demasiado intensa y los principales países imperialistas estaban dispuestos a repartirse los pocos espacios que quedaban libres. Las Carolinas tenían un indudable interés estratégico y económico en el Pacífico, no podía quedar libres de la presencia europea.
 
Además, el archipiélago formaba parte del sistema español en el Pacífico como vértice del triángulo Marianas-Carolinas-Filipinas. La presencia de otra potencia en estas islas rompería la muralla de contención y amenazaría la seguridad de las demás posesiones en el área. Debemos recordar que estaba a punto de inagurarse el Canal de Panamá, con lo que las Carolinas supondría una estación intermedia entre las Antillas y Filipinas, donde poder recalar y repostar carbón con seguridad.
 
El Gobierno español aprobó una Real Orden, el 19 de enero de 1885, que autorizaba la ocupación efectiva de las islas Carolinas. Los preparativos fueron minuciosos. El 10 de agosto de 1885 partió de Filipinas una expedición formada por el Manila y el San Quintín para llevar a cabo la ocupación efectiva de las islas. Llegaron al puerto de Tomil el 22 de agosto. Entraron en contacto con los naturales y con los extranjeros, invitándoles al acto oficial de toma de posesión, que tendría lugar el día 26, tras firmar los jefes indígenas una acta de reconocimiento de la soberanía española.
 
Con los preparativos casi terminados, a la caída de la tarde del día 25 se vio entrar en puerto a la goleta alemana Iltis, que fue recibida sin el menor recelo, como buque de una nación amiga. Pero al anochecer los tripulantes del barco germano bajaron a tierra y al enterarse que los españoles aún no había tomado posesión formal de la isla, se apresuraron a enarbolar su pabellón en territorio carolino, declarando solemnemente el protectorado alemán sobre Carolinas y Palaos.
 
Al enterarse las autoridades españolas surgió ese tan conocido carácter español en el que si tenemos dos españoles discutiendo nos encontramos tres opiniones diferentes. El que debía convertirse en Gobernador de las Carolinas quiso usar la fuerza para expulsar a los alemanes mientras que el jefe de la expedición era partidario de elevar una protesta ante los alemanes y retirarse a las Filipinas para que fuesen los políticos quienes resolviesen el contencioso diplomático.
 
Después de una tremenda discusión, el futuro Gobernador hizo izar la bandera española esa misma noche pero el jefe militar de la expedición decidió retirarse a Manila y poner la situación en conocimiento de sus superiores, no sin antes recriminar de manera oficial la conducta alemana y reafirmar los derechos españoles a la soberanía sobre las islas.
 
El San Quintín regresó a Filipinas el 28 de agosto para dar cuenta de lo sucedido y el Manila permaneció en Yap, aguardando órdenes y como símbolo de las reivindicaciones españolas sobre el archipiélago. El desarrollo diplomático del conflicto ha sido el tema relativo a las Carolinas más estudiado por la historiografía. El enfrentamiento se resolvió gracias a la mediación de León XIII, que daría como fruto el Laudo Pontificio del 22 de octubre de 1885. En él se reconocía la soberanía española sobre el archipiélago, así como la prioridad de ocupación. Se obligaba a España a hacer efectiva su presencia en las islas. Alemania, a su vez, obtenía plena y entera libertad de comercio, navegación y pesca en Carolinas y Palaos. Ello implicaba la libre importación y exportación de mercancías y que sus barcos pudieran moverse libremente por el archipiélago, sin que las autoridades españolas pudieran obligarlos a tocar un punto determinado ni exigirles el pago de ningún derecho ni la observación de ninguna norma en los lugares no ocupados. Asimismo, se declaraba que los súbditos alemanes tendrían plena libertad para adquirir inmuebles, hacer plantaciones y fundar establecimientos agrícolas, así como para ejercer toda especie de comercio y efectuar contratos con los indígenas, y explotar el suelo en las mismas condiciones que los españoles. Finalmente el Gobierno alemán adquiría el derecho de establecer una estación naval y un depósito de carbón para uso de la Marina Imperial.
 
Una vez resuelto el conflicto hispano-alemán, tuvo lugar la ocupación efectiva, llegando el primer gobernador de Carolinas, el 4 de febrero de 1887, el capitán de fragata D. Isidro Posadillo. Celebrándose la proclamación solemne de la soberanía de España el 19 de abril de 1887, estando presentes gran número de carolinas, los residentes extranjeros y los oficiales, soldados y misioneros españoles

miércoles, 6 de abril de 2011

La caballería en la Empresa de Inglaterra de 1588

La fuerza de desembarco destinada a la Empresa de Inglaterra estaba compuesta por dos grandes contingentes: el primero, embarcado en la Armada, estaba constituido por unidades de infantería; el segundo, desgajado del ejército de Flandes, contaba también con un cuerpo auxiliar de caballería.

En la táctica de la época, el tercio era la unidad básica de combate, la que había de llevar a cabo el esfuerzo principal. Las unidades de caballería, normalmente pequeñas, llevaban a cabo misiones secundarias de protección de las comunicaciones, suministros propios y hostigamiento de los del enemigo; aparte de otras, como son la explotación del éxito, diversión y protección de retiradas.

Después de muchas variaciones en los planes iniciales, la fuerza de caballería que embarcó en la Empresa de Inglaterra se acercó a los 1.000 jinetes: 2 compañías de la guardia del Duque de Parma, 5 compañías de arcabuceros y 15 compañías de lanzas (6 españoles, 8 italianos, 1 albaneses). Quedaba en reserva, para la segunda oleada del desembarco cuando ya estuviera asegurada una buena cabeza de playa, la caballería pesada flamenca y los mercenarios alemanes.


La caballería en Flandes

La distinción clásica de los cuatro institutos (hombres de armas, caballos ligeros, arcabuceros a caballo y herreruelos) sufre en la práctica variaciones, convirtiéndose en dos: caballería pesada y ligera.

La caballería pesada estaba integrada por los grandes señores flamencos y sus feudatarios, reclutados para ocasiones especiales por tradición medieval, no eran permanentes. Su armamento y manutención corrían a cargo de los reclutadores. Su misión era la de defensa del territorio y ofensivas de corta duración en países limítrofes. Formaban en “bandas” de unos 3.000 jinetes, mandadas por un capitán con un teniente o lugarteniente y su abanderado, su trompeta, capellán y herrador. Estaban armados unos con lanza larga, estoque, cuchillo y maza; otros con armas de fuego (normalmente arcabuz) eran denominados, por tradición, Archeros. Habían abandonado, para defenderse más fácilmente, las piezas más pesadas y menos útiles de la armadura, como son las perneras y calzado de hierro.

Su misión táctica consistía en destruir la caballería pesada enemiga para cargar, acto seguido, sobre la infantería y romper su formación; avanzaban en masas compactas y regulares por zonas donde el terreno lo permitía. Su fuerte coraza les protegía de la pelotería (granizada de balas) menor enemiga. Estos caballeros constituían una genuina representación de la capacidad de choque del arma de caballería.

La caballería ligera constituía la única fuerza montada de carácter permanente, con misiones de patrulla de zona y protección de poblaciones en el aspecto defensivo y, en el ofensivo, perseguir al enemigo fugitivo, librar combate y entablar escaramuzas.

Los manuales de disciplina militar distinguían hasta cuatro tipos de caballería ligera; sin embargo, en la práctica la distinción era mucho más sencilla: lanceros y arcabuceros a caballo. El porcentaje aunque variable a lo largo de la época venía a ser, normalmente, de 3 compañías de lanzas por una de arcabuceros (arcabuz de reducido calibre y espada). Fueron la necesidad, la táctica y las circunstancias las que en todo momento determinaron el número. También la nacionalidad de los jinetes: españoles, italianos, albaneses y valones, principalmente.

Un tercer tipo de caballería, difícilmente encuadrable por sus amplísimas variaciones, era el constituido por los “herreruelos” o “reiters”, enrolados en los países limítrofes de lengua alemana para una empresa concreta, una vez terminada ésta, disolvían sus unidades. En esta época habían sustituido la lanza, arma tradicional, por la pistola de rueda y normalmente formaban regimientos de 1.500 hombres vestidos de oscuro.

Su táctica de combate consistía en acercarse al enemigo hasta estar a tiro, soltar la rociada y retirarse de nuevo rápidamente.